No me digas, no,
que los pájaros enfermos no pueden volar,
porque las alas son como estos pies cansados
que todavía sirven para caminar.
No me digas que no,
porque no tienes las respuestas a mis preguntas,
ni las preguntas para mis respuestas
para ese cielo gris, para esa calle llena de gente,
ni para este amor que crece.
No empieces con no,
que es fácil negarse al tiempo que pasa,
a las canas que avanzan por tu cabeza,
a los kilos de más,
a los surcos por tu cara.
No me digas mi amor
"me he encontrado en la Avenida X,
con esa fulana,
aquella que me gustaba,
que hoy me dijo que sí".
No me digas amor que no crees en el amor,
ni en Buda, ni en Dios, ni en extraterrestres
que hoy te vi paspando tus rodillas
pidiéndole a la Virgen que yo no te deje.