Fue uno... luego acompañó el siete,
como esa línea de bondi que a veces tomo
pensando que siempre llegaré a destino
de forma segura.
También fue abril.
Treinta días murieron en la memoria...
Doce antes de treinta en los que te vi
sin creerme en creerte
pintándote en mi paisaje,
difuminando el contexto,
encendiéndote vos,
caminando a mi hentai,
robándote mi Excalibur,
cortándome la cabeza inmortal,
rebanando mis extremidades
y mis tripas a lo gore,
vaciándome el cuerpo de sangre
que te bebes desesperado
ante esa sed de pasión.
Esa sed salada,
dolorosa,
que gozas
cuando intruso,
de todo me despojas.
sábado, 30 de junio de 2012
Bullicio
Estamos siempre tan rodeados del mundo
que nos cuesta arrinconarnos
para entendernos mejor.
No nos escuchamos entre tantas voces.
"Mi amor", creo que me llamaste
"mi amor", mientras me miraste desde
esa otra punta de la sala
rodeada de ninfas queriéndose
atar a una fantasiosa historia de amor.
¿Somos al final?
Al final, somos;
somos el mismo lenguaje
que no logra callar el bullicio del mundo.
que nos cuesta arrinconarnos
para entendernos mejor.
No nos escuchamos entre tantas voces.
"Mi amor", creo que me llamaste
"mi amor", mientras me miraste desde
esa otra punta de la sala
rodeada de ninfas queriéndose
atar a una fantasiosa historia de amor.
¿Somos al final?
Al final, somos;
somos el mismo lenguaje
que no logra callar el bullicio del mundo.
viernes, 29 de junio de 2012
Viuda
Te estrangulo cada noche porque te amo. No te amo si no te mato primero.
Y si he quedado viuda tantas veces, es por todas las veces que amé.
Y si he quedado viuda tantas veces, es por todas las veces que amé.
Se habían mirado tanto
Se habían mirado tanto. Todos esos días, todos esos meses, se habían mirado tanto. De vez en cuando, él se le arrimaba para preguntarle como está. Se le pegaba al costado de ella para poder adorarla más cerca, para poder examinarla y disfrutarla más cerca. Y así también, se le acercaba para tener una excusa para saludarle de un beso al terminar la jornada y la actividad por la que ambos sabían que estaban condenados a juntarse.
Se habían merodeado tanto. De vez en cuando, él le decía a ella cuanto brillaba en hermosura. Ella reía. La risa de la incredulidad.
Se habían mirado tanto... aprovecharon la fuga para poder conocerse. Y en medio de la charla, se anticiparon los besos. Besos... de esos que no se dan a menudo... besos que eran atravesarse las gargantas con la lengua, mezclar químicamente las salivas que reaccionaban como ácidos. Quemaban, los besos quemaban entre fricciones, caricias, humedad.
Rompí
Rompí tantos corazones como vasos, platos y tazas.
Cada vez me convenzo más de que esas fragilidades son adrede. Ese músculo no puede estar tan tieso como para quebrarse. Sin embargo, los estampé contra paredes, suelo, muebles. Era el gozo de sentir el crack y el crunch de esa unidad de porcelana hecha pedazos esparciéndose por todos lados...
Ya les había advertido que de amarlos, los mataría. Y los ahogué en estrangulaciones de rituales paganos. Se habían asfixiado con su propio aire, tragaron su propia sangre. ¿Quién los mandó a enamorarse de mi perfume? ¿Quién les pidió desear mis besos? Rompí corazones que se remendaron tanto como el mío. Menos el tuyo.
miércoles, 27 de junio de 2012
Je ne suis
No soy nada si no sos vos.
Mi sexto sentido
percibe sujetos que nadie ve
pero que pasean espiando
nuestros encuentros clandestinos.
No soy nada sin nosotros.
No somos en este invierno
más que amantes de momento,
fuego eterno,
pasión desenfrenada,
-yo no quiero más que pasión-,
que quema con cada mirada,
con cada palabra al oído,
con cada fricción enérgica
de nuestras interminables dermis
transfigurándose,
permeándose,
humedeciéndose
quemándose,
confundiéndose,
mixturándose
lento, despacio,
rápido, furioso.
No somos dos sin vos.
Tanta calentura nos metamorfosea
y nos volvemos una oruga
envueltos entre las sábanas
estampadas de tu cama de una plaza.
Realizábamos una espeleología
de nuestras cavernosas y húmedas cavidades
en los montes y selvas de nuestros cuerpos
como geólogos,
como geógrafos
que cartografían con un gps, un compás y un lápiz
el terreno que se disputan
nuestras carnes.
Nuestras bocas se comían nuestros labios
y nuestras lenguas penetraban obsenamente
en cada beso dado.
Vampirezcamente mordíamos nuestros cuellos
succionando velozmente
nuestros torrentes sanguíneos
provocándonos hemorragias
mezcladas con saliva,
con semen,
fluidos de vida.
Felinamente jugábamos con nuestros pelos
y gemíamos sinfonías de pasión
derrochándonos
derramándonos.
Mi sexto sentido
percibe sujetos que nadie ve
pero que pasean espiando
nuestros encuentros clandestinos.
No soy nada sin nosotros.
No somos en este invierno
más que amantes de momento,
fuego eterno,
pasión desenfrenada,
-yo no quiero más que pasión-,
que quema con cada mirada,
con cada palabra al oído,
con cada fricción enérgica
de nuestras interminables dermis
transfigurándose,
permeándose,
humedeciéndose
quemándose,
confundiéndose,
mixturándose
lento, despacio,
rápido, furioso.
No somos dos sin vos.
Tanta calentura nos metamorfosea
y nos volvemos una oruga
envueltos entre las sábanas
estampadas de tu cama de una plaza.
Realizábamos una espeleología
de nuestras cavernosas y húmedas cavidades
en los montes y selvas de nuestros cuerpos
como geólogos,
como geógrafos
que cartografían con un gps, un compás y un lápiz
el terreno que se disputan
nuestras carnes.
Nuestras bocas se comían nuestros labios
y nuestras lenguas penetraban obsenamente
en cada beso dado.
Vampirezcamente mordíamos nuestros cuellos
succionando velozmente
nuestros torrentes sanguíneos
provocándonos hemorragias
mezcladas con saliva,
con semen,
fluidos de vida.
Felinamente jugábamos con nuestros pelos
y gemíamos sinfonías de pasión
derrochándonos
derramándonos.
The killing moon
Y estaba ahí,
cayéndose en medio de la calle
fría, de adoquines
rogando como
quien raspa sus rodillas
lamentándose por el amor que le dejó
sangrando en la misma medida
que el alcohol que bebió,
todas esas lunas que aúllan
por el llanto que se tragó
reprimiendo su garganta.
cayéndose en medio de la calle
fría, de adoquines
rogando como
quien raspa sus rodillas
lamentándose por el amor que le dejó
sangrando en la misma medida
que el alcohol que bebió,
todas esas lunas que aúllan
por el llanto que se tragó
reprimiendo su garganta.
Bajo esa luna asesina, Claudio supo ponerle un nombre a mis palabras...
lunes, 25 de junio de 2012
Amor, amo, te amo
El amor. Astilla los huesos, se vuelve leucemia, cáncer incurable... es un arma preciosa de doble filo. Amor, amo. Te amo hasta lo incalculable y te odio en la misma medida porque me dueles. Amor, poderoso hasta en la enésima potencia. Castrador por excelencia, incendio por defecto. Amor, amo, te amo. Me quitas y me devuelves la vida como parca. Desde que te conocí, vivo en un estado de 'mortus vivendi' que disfruto sabiendo que es así, por defecto. Te vivo con pasión, te disfruto igualmente. Me traes felicidad y dolor por igual partida. Amor, amo, te amo de nuevo.
sábado, 16 de junio de 2012
Reversa
Quiso apretar pausa en ese instante intenso.
Ninguno de los dos había leído el libro de los abrazos, pero sabían como darlos (y mezquinarlos también).
Quiso apretar reversa << en ese momento.
Si volvieran atrás, tal vez ella lo besaría y ninguno de ellos darían fin a esa guerra de bocas sedientas de deseos enunciados en sus cuerpos.
Quiso tener el control de Click.
Ella pierde el control, él pierde el control... ellos pierden el control otra vez. ¿Pausar? Difícil. ¿Hacer reversa? Imposible. Laissez passer del tiempo tirano... y dicen que sólo el tiempo es tirano en la TV. La caja boba, sabe hacernos perder el tiempo, pero nadie lo pierde ahí; ¡hay que vender!
Quiso poner subtítulos para eso que nadie interpreta del lenguaje.
En ocre cada gesto, mirada, postura... En ocre el abrazo... En ocre el susurro. En blanco el escenario, la calle vacía y fría, y el calor de dos cuerpos calientes, llenos de vida, que se encuentran y se atraen. En cuanto se separaron, entendieron que la física también es a la vida de la relación: una eterna ley de atracción y ley de repulsión que los encuentra en un abrazo y los repulsa luego de un instante.
(Sólo queda esa sensación de que el momento pasó rápido, que el abrazo hubiera querido ser más largo y que el beso se pudiera haber animado.)
Ninguno de los dos había leído el libro de los abrazos, pero sabían como darlos (y mezquinarlos también).
Quiso apretar reversa << en ese momento.
Si volvieran atrás, tal vez ella lo besaría y ninguno de ellos darían fin a esa guerra de bocas sedientas de deseos enunciados en sus cuerpos.
Quiso tener el control de Click.
Ella pierde el control, él pierde el control... ellos pierden el control otra vez. ¿Pausar? Difícil. ¿Hacer reversa? Imposible. Laissez passer del tiempo tirano... y dicen que sólo el tiempo es tirano en la TV. La caja boba, sabe hacernos perder el tiempo, pero nadie lo pierde ahí; ¡hay que vender!
Quiso poner subtítulos para eso que nadie interpreta del lenguaje.
En ocre cada gesto, mirada, postura... En ocre el abrazo... En ocre el susurro. En blanco el escenario, la calle vacía y fría, y el calor de dos cuerpos calientes, llenos de vida, que se encuentran y se atraen. En cuanto se separaron, entendieron que la física también es a la vida de la relación: una eterna ley de atracción y ley de repulsión que los encuentra en un abrazo y los repulsa luego de un instante.
(Sólo queda esa sensación de que el momento pasó rápido, que el abrazo hubiera querido ser más largo y que el beso se pudiera haber animado.)
miércoles, 13 de junio de 2012
Buscaba tus brazos
Aun temiendo a esta manía cartesiana,
-hermana duda, diría Drexler-,
reclamé tus abrazos
con gritos desgarradores
a esta fría noche estrellada.
Necesitaba abrazarme al calor
de tus brazos envolviéndome;
dar cuerda a mi corazón
con tus latidos
cuando nuestros pechos se aprietan
para sentirse
y pegarse
hasta integrar nuestras pieles
en un claroscuro perfecto.
Buscaba tus brazos
para que me dieran equilibrio
en esos momentos que siento
que me caigo
o me balanceo cual péndulo
que amaga su cara al suelo.
Buscaba llorar o reír
sin importar el motivo,
sabiendo que tu voz calmaría
o acompañaría mis momentos.
Vos conoces las palabras precisas
que necesito;
me desentrañas como a la trama misteriosa
de una compleja novela.
-hermana duda, diría Drexler-,
reclamé tus abrazos
con gritos desgarradores
a esta fría noche estrellada.
Necesitaba abrazarme al calor
de tus brazos envolviéndome;
dar cuerda a mi corazón
con tus latidos
cuando nuestros pechos se aprietan
para sentirse
y pegarse
hasta integrar nuestras pieles
en un claroscuro perfecto.
Buscaba tus brazos
para que me dieran equilibrio
en esos momentos que siento
que me caigo
o me balanceo cual péndulo
que amaga su cara al suelo.
Buscaba llorar o reír
sin importar el motivo,
sabiendo que tu voz calmaría
o acompañaría mis momentos.
Vos conoces las palabras precisas
que necesito;
me desentrañas como a la trama misteriosa
de una compleja novela.
Me rompe soberanamente las pelotas
Me rompe soberanamente las pelotas
cuando no te apoderas de mis labios
tan tuyos, servidos en toda ocasión.
Ansiosa; una ansiosa de mierda soy...
Mis labios están ahí,
mi boca espera deseosa
ese beso que nos prometimos
en amagues
de aliento etílico
bajo esas noches frías de luna.
Besame.
Besame como si fuera la primera vez
que besas a una prostituta parisina
ante la inexperiencia de la virginidad
que adolece en el cuerpo.
Besame
como si tu lengua fuera espada
penetrando a mi boca como si fuera mi sexo
húmedo e hinchado;
llename,
compartime tu saliva
en cada beso apasionado.
Besame y dejame de hinchar las pelotas
con tu discursito amistoso,
que los demás mueren por mi boca
pero yo me muero por tus besos.
Besame.
Besame y puteame
por haberte convencido
de que lo hicieras.
Sabes que mis labios son bien tuyos,
de tu boca, de tu cuello, de tu cuerpo.
cuando no te apoderas de mis labios
tan tuyos, servidos en toda ocasión.
Ansiosa; una ansiosa de mierda soy...
Mis labios están ahí,
mi boca espera deseosa
ese beso que nos prometimos
en amagues
de aliento etílico
bajo esas noches frías de luna.
Besame.
Besame como si fuera la primera vez
que besas a una prostituta parisina
ante la inexperiencia de la virginidad
que adolece en el cuerpo.
Besame
como si tu lengua fuera espada
penetrando a mi boca como si fuera mi sexo
húmedo e hinchado;
llename,
compartime tu saliva
en cada beso apasionado.
Besame y dejame de hinchar las pelotas
con tu discursito amistoso,
que los demás mueren por mi boca
pero yo me muero por tus besos.
Besame.
Besame y puteame
por haberte convencido
de que lo hicieras.
Sabes que mis labios son bien tuyos,
de tu boca, de tu cuello, de tu cuerpo.
Yo allí, en los Bosques de Lilith seduciendo a los mortales.
lunes, 4 de junio de 2012
Es placentera la condena
Es placentera la condena
de recordar tu sonrisa,
los bordes de tu boca,
visualizar a medias tus blancos dientes
a veces manchados de tabaco.
Y espiar tu rosada lengua
con la cual luchamos
con cada beso,
ese músculo suave
con el que nos humedecemos
y llenamos de saliva
cada cavidad.
Porque miro tus labios
mientras hablas
y se mueven,
mientras me muerdo los labios
en la ilusión de apretar los tuyos,
también respirándonos,
intercambiándonos el aire
y la humedad.
de recordar tu sonrisa,
los bordes de tu boca,
visualizar a medias tus blancos dientes
a veces manchados de tabaco.
Y espiar tu rosada lengua
con la cual luchamos
con cada beso,
ese músculo suave
con el que nos humedecemos
y llenamos de saliva
cada cavidad.
Porque miro tus labios
mientras hablas
y se mueven,
mientras me muerdo los labios
en la ilusión de apretar los tuyos,
también respirándonos,
intercambiándonos el aire
y la humedad.
Si es casi
Si es casi como bailar lento
abrazarte ratos largos
sin desear soltarte...
Sonaba esa, nuestra canción
ocultando el ruido del tránsito
de tantos vehículos,
de tantas almas,
de tanto animal con corazón,
de tanto edificio helado.
Si me envuelvo en vos
y me robo tu perfume,
te doy a compartir mi calor
y coordinamos el corazón
hasta la vuelta...
Esa vuelta que no quiere irse,
esa vuelta que no es vuelta
porque hasta donde recuerde
jamás te dejo,
jamás nos dejo;
ni dejo esa esquina desierta,
ese árbol a unos metros,
el cordón de la vereda marcando
el espacio que dice:
acá vos, allá yo.
Es casi mecerme en tus brazos
para escuchar tus latidos
y los profundos espasmos de tu respiración,
la humedad de tus adentros
al suspirar sobre mi cuello
y esa suavidad de tu piel rozándome
cada despedida,
con ese beso tierno
que no se quiere soltar.
abrazarte ratos largos
sin desear soltarte...
Sonaba esa, nuestra canción
ocultando el ruido del tránsito
de tantos vehículos,
de tantas almas,
de tanto animal con corazón,
de tanto edificio helado.
Si me envuelvo en vos
y me robo tu perfume,
te doy a compartir mi calor
y coordinamos el corazón
hasta la vuelta...
Esa vuelta que no quiere irse,
esa vuelta que no es vuelta
porque hasta donde recuerde
jamás te dejo,
jamás nos dejo;
ni dejo esa esquina desierta,
ese árbol a unos metros,
el cordón de la vereda marcando
el espacio que dice:
acá vos, allá yo.
Es casi mecerme en tus brazos
para escuchar tus latidos
y los profundos espasmos de tu respiración,
la humedad de tus adentros
al suspirar sobre mi cuello
y esa suavidad de tu piel rozándome
cada despedida,
con ese beso tierno
que no se quiere soltar.
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