martes, 20 de mayo de 2014

Celular

"El señor horario perfecto", le gritaba ella colérica al celular mientras apretaba el paso en la calle. ¿Qué le importaban los demás? Su ira le chorreaba por la nariz y no podía esperar. En su ir a los gritos con el diálogo de sordos, no notó que él, el "Señor horario perfecto", le seguía los pasos. Agachaba la cabeza (él no quería oír) pero se disfrazaba de Sheldon Cooper, (quien es estéticamente poco interesante), buscando el recurso a la inteligencia que le falta como coraza al griterío que destrozaba al teléfono sus tímpanos.

No hay comentarios: