Ya no escuchas más
mis palabras oscuras al oído
porque te quedaste sordo;
ni disfrutas de mis palabras
en la poesía que te regalé cada noche
porque te quedaste ciego;
ni sientes más mis abrazos
porque te volviste más verde,
transparente,
invisible
y distante de mi.
Mago musgo...
Cómo te extraño
arrinconado en mis brazos
y nuestras charlas
en diálogo esquizofrénico,
en música suave
envueltos en luz tenue
esas noches que fuimos poesía
y me escuchabas,
me mirabas
y me sentías
hasta el sexto sentido.
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