Me siento como ese Jesús borroneado.
Me difuminaron mi sonrisa dominguera
en ese trayecto del bondi al volver a casa.
No fue Cecilia, más bien fue
esa que hace 10 años fue mi amiga
y mi principal entregadora.
Veo pasar los años entre lágrimas
tras recordar esa vez
que traicionada,
mis detractores me han hecho daño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario