Te volví a mirar. Mirándote supe que sos mi espejo perfecto más allá de mi imperfección propia de ser como soy y de que vos seas como sos. Preferí callar las veces que te amé con la palabra o con mis ojos o mis caricias. Preferí dejar por los dos ceteris paribus.
Estamos para la complicidad y no para el amor.
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