Quiso apretar pausa en ese instante intenso.
Ninguno de los dos había leído el libro de los abrazos, pero sabían como darlos (y mezquinarlos también).
Quiso apretar reversa << en ese momento.
Si volvieran atrás, tal vez ella lo besaría y ninguno de ellos darían fin a esa guerra de bocas sedientas de deseos enunciados en sus cuerpos.
Quiso tener el control de Click.
Ella pierde el control, él pierde el control... ellos pierden el control otra vez. ¿Pausar? Difícil. ¿Hacer reversa? Imposible. Laissez passer del tiempo tirano... y dicen que sólo el tiempo es tirano en la TV. La caja boba, sabe hacernos perder el tiempo, pero nadie lo pierde ahí; ¡hay que vender!
Quiso poner subtítulos para eso que nadie interpreta del lenguaje.
En ocre cada gesto, mirada, postura... En ocre el abrazo... En ocre el susurro. En blanco el escenario, la calle vacía y fría, y el calor de dos cuerpos calientes, llenos de vida, que se encuentran y se atraen. En cuanto se separaron, entendieron que la física también es a la vida de la relación: una eterna ley de atracción y ley de repulsión que los encuentra en un abrazo y los repulsa luego de un instante.
(Sólo queda esa sensación de que el momento pasó rápido, que el abrazo hubiera querido ser más largo y que el beso se pudiera haber animado.)
No hay comentarios:
Publicar un comentario