Estamos siempre tan rodeados del mundo
que nos cuesta arrinconarnos
para entendernos mejor.
No nos escuchamos entre tantas voces.
"Mi amor", creo que me llamaste
"mi amor", mientras me miraste desde
esa otra punta de la sala
rodeada de ninfas queriéndose
atar a una fantasiosa historia de amor.
¿Somos al final?
Al final, somos;
somos el mismo lenguaje
que no logra callar el bullicio del mundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario