Fue uno... luego acompañó el siete,
como esa línea de bondi que a veces tomo
pensando que siempre llegaré a destino
de forma segura.
También fue abril.
Treinta días murieron en la memoria...
Doce antes de treinta en los que te vi
sin creerme en creerte
pintándote en mi paisaje,
difuminando el contexto,
encendiéndote vos,
caminando a mi hentai,
robándote mi Excalibur,
cortándome la cabeza inmortal,
rebanando mis extremidades
y mis tripas a lo gore,
vaciándome el cuerpo de sangre
que te bebes desesperado
ante esa sed de pasión.
Esa sed salada,
dolorosa,
que gozas
cuando intruso,
de todo me despojas.
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